jueves, 14 de junio de 2007

Desde una perspectiva mundana hay ciertos elementos que contribuyen a una vida feliz, la buena salud, nuestras posesiones materiales y los amigos o compañeros, estos factores son fuentes de felicidad, pero para disfrutar plenamente de ello la clave se encuentra en el estado de ánimo, es lo esencial. Por tanto, cuanto mayor sea el nivel de calma de nuestra mente, tanto mayor será nuestra capacidad para disfrutar de una vida feliz. Un estado mental sereno no significa distanciado o apático, todo lo contrario, la serenidad de la mente tiene su raíz en el afecto y la compasión, supone un elevado nivel de sensibilidad y sentimiento. Si se posee la disciplina interna que produce la serenidad mental y estabilidad interior es posible tener una vida gozosa aunque falten las posesiones materiales que uno consideraría normalmente necesarias para alcanzar la felicidad. Palabras del Dalai Lama en El arte de la felicidad de Howard C. Cutler. TENZIN GYATSO, decimocuarto Dalai Lama nació en 1935 en una región del Tibet, llevado a Lasa a los cuatro años y convertido en lider espiritual y político del budismo, fue instruido durante largos años en las antiguas tradiciones tibetanas. Su disciplina e interés por aprender le convirtieron en un joven culto, de gran calidad humana; cualidades muy importantes cuando China invadió el Tibet y tuvo que ir al exilio en 1959. Hoy vive en Dharamsala (India) ,viaja con frecuencia, tiene muchos seguidores, el reconocimiento y estima mundiales (recibió el premio Nobel de la Paz en 1989) y lucha por la libertad de su pueblo. “Mi sueño es que toda la meseta tibetana se convierta en un refugio libre, donde los seres humanos y la naturaleza puedan convivir en equilibrio armonioso y pacífico. Sería un lugar donde la gente de todo el mundo podría venir en busca del verdadero sentido de la paz interior, fuera de las tensiones y presión de una gran parte del mundo. Tíbet podría, en efecto, convertirse en un centro creativo para fomentar y desarrollar la paz”. Palabras del Dalai Lama

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