lunes, 3 de junio de 2013

Excelente rendimiento

El 22 de Mayo de 1853, Thoreau cuenta en su Diario que sobre las seis de la mañana, estaba con Sophie en una barca y oyeron un grito angustioso, fuerte y vibrante, de un animal desconocido. Entonces giró la proa hacia la costa por si un pájaro pudiera estar atrapado por una serpiente o por una rama. Se volvió a oír la nota de socorro, esta vez más cerca y en la tierra, no en los árboles. ¿Sería un visón, una rata almizclera, no, era un pequeñísimo gatito, guapo y precoz. Trepó por las piedras directamente hasta mí, dice. Lo agarré y deposité en la barca, pero él se fue con Sophie que lo tomó dulcemente y lo sostuvo en su regazo hasta que llegamos a casa. No recordaba haber visto nunca un gatito tan pequeño, aún no había sido destetado. Sin embargo, sintiéndose en peligro, pidió ayuda y se salvó. Su rendimiento, teniendo en cuenta su edad y experiencia, fue más extraordinario que el de cualquier niño prodigio conocido, músico matemático, etc. 
Como dice Lara, no hay apenas diferencias, todos somos animales, nosotros primates y este pequeñín, felino.

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