martes, 24 de julio de 2007

Figuraos, por ejemplo, que penetramos en el Retiro en una de esas mañanas de abril o mayo que inspiraron a Calderón…es la estación en que los intrincados laberintos del estanque chinesco se engalanan con ramos de lilas; es la estación en que el sol comienza a despertarse temprano y alegre, llamando con sus reflejos de oro al balcón de los perezosos. Los troncos antes desnudos, se han vestido de nuevo y espléndido ropaje; el cielo parece más puro y transparente; entre las hojas suena una confusa algarabía de trinos y gorjeos que regocija el alma…el Retiro es un paseo especial. Bécquer GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER Nació en Sevilla el 17 de Febrero de 1836, a los 17 años decidió marcharse a Madrid y probar fortuna en el campo de las letras. Allí desempeñó diversos trabajos para sobrevivir entre la penuria y la escasez -Thoreau en aquel momento a miles de Kilómetros, hubiera alabado y entendido esta sencillez-. Gustavo Adolfo escribió mucho y bien y como otros grandes maestros consiguió la celebridad y el triunfo después de su muerte, por cierto 17 años más tarde. Sus estrofas sonoras, brillantes, llenas de recursos estilísticos magníficamente usados han embelesado a miles de lectores y la paradoja que tan bien sabía emplear, se dio en el siglo XX cuando su retrato era moneda de cambio en los billetes de 100 pesetas.

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