lunes, 23 de julio de 2007

Hijo, que tus actividades no sean sobre muchas cosas. Si las multiplicas, no te verás libre de falta. Si las persigues, no las alcanzarás. Y no las podrás evitar con la huida. Hay quién trabaja, se fatiga y se apresura, Y tanto más desprovisto se ve. Eclesiástico 11,11. Esto me recuerda a Henry David Thoreau en WALDEN, “Un hombre honrado no necesita sino contar sus diez dedos y, en los casos extremos, añadir los diez dedos de los pies, y dejar el resto. ¡Sencillez! Os digo que vuestros asuntos sean dos o tres y no cien mil; en lugar de un millón, contad media docena y llevad las cuentas con la uña del pulgar”. Sabias palabras que olvidamos con facilidad.

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