sábado, 26 de enero de 2008

Todas las cosas tienen su parte de maravilla, aún en la oscuridad y el silencio. Y yo he aprendido, sea cual sea mi estado, a contentarme con él... A veces, es cierto, me envuelve como un vaho helado, una sensación de aislamiento total, y espero sola ante las puertas cerradas de mi vida. Allende se hallan la luz, la música, la alegre compañía, pero yo no puedo entrar.Viene entonces la sonriente esperanza y murmura: Hay felicidad en el olvido de sí mismo. Y así trato de hacer de la luz que brilla en los demás, mi propio sol, de la música que suena en los oídos ajenos, mi propia sinfonía y de la sonrisa que asoma en los labios de los otros, mi propia felicidad." HELEN KELLER (1880-1968) Hace tiempo que conocía poemas de esta mujer, intensos y bellos; de pronto , quiero saber algo más de esta escritora estadounidense y descubro con asombro que a los 19 meses sufrió una enfermedad que la dejó ciega, sorda y muda. Tuvo una excelente profesora Anne Sullivan y gracias a la inteligencia y al tesón de las dos, Helen consiguió hablar. Se graduó en Letras, escribió algunos libros y dedicó su vida a ayudar a ciegos y otros discapacitados. Admirable.

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