domingo, 20 de abril de 2008

Te enseñé a leer para que pudieras ser feliz

Para que tú solita descubrieses el pensamiento de Epícteto, la filosofía de Séneca, las meditaciones de Marco Aurelio y por qué no, el arte de la felicidad de Tenzin Gyatso, el Dalai Lama. Sabía que me podía equivocar, que a pesar de tan buenos maestros la naturaleza humana triunfa, pero mis errores no deben ser los tuyos, ni me debo sentir culpable por tus yerros. Y aunque la Naturaleza es tan hermosa y perfecta como dice Thoreau, Epícteto fue un esclavo, Séneca el preceptor de Nerón, Marco Aurelio el padre de Cómodo Y el Dalai Lama, un refugiado político-religioso. Si a pesar de todo, leer a Thoreau no te hace feliz, como a mí. Te enseñé a leer para que tú sola descubras el autor y el libro, que tiene la clave de tu felicidad.