jueves, 10 de noviembre de 2011

Paradigma de político

Ya desde niño tenía un carácter entero y firme. Acostumbraba a ir a pie a cualquier sitio, soportando el frio o el calor. Disciplinado y austero en la milicia, a su vuelta a Roma como político comenzó organizando y corrigiendo los fallos del trabajo de los funcionarios con la máxima justicia y total dedicación, para dar ejemplo de laboriosidad e integridad. Y aunque en el Senado era severo con la corrupción, en todo lo demás era benigno y humano. Aumentó considerablemente el tesoro de la república, demostrando que la república podía ser rica sin ser injusta. Era tal su fama de honesto y veraz, que cuando sucedía algo muy extraño se decía : Eso no me lo creo, aunque lo diga Catón.
Todo esto y más dice Plutarco en sus VIDAS PARALELAS, con respecto a Marco Porcio Catón el Menor, o el Joven, para diferenciarlo de su bisabuelo, otro famoso Catón. Y aunque Plutarco puede haber exagerado, en la Roma del siglo I, hubo estadistas honrados y hoy veinte siglos después, podemos estar seguros de que en el mundo y en España, también hay políticos íntegros e inteligentes. Y espero que nadie piense: Eso no me lo creo aunque lo diga Catón.

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