miércoles, 3 de agosto de 2011

Esplendor en la hierba

Aunque ya nada pueda devolver
la hora del esplendor en la hierba,
de la gloria en las flores,
no hay que afligirse
porque la belleza siempre
subsiste en el recuerdo.
Así nos traducian en la película que Elia Kazan dirigió en 1961 el fragmento de la Oda a la Inmortalidad de
WILLIAM WORDSWORTH, poeta inglés del Romanticismo, 1770-1850. Amante de la Naturaleza, tanto que cuentan que cuando alguien fue a su casa y preguntó si aquella estancia era el estudio del poeta, la respuesta fue: -Esta es su biblioteca, su estudio se encuentra fuera, en el campo donde pasea. A los 19 años, como cualquier joven idealista, simpatizó con la Revolución Francesa, por las consignas de libertad, igualdad y fraternidad. Hasta que el Terror que llegó después a Francia, le desengañó y descubrió la dificil aplicación de ideales que finalmente parecen ser utópicos. En su madurez se volvió conservador, por aquello de que es mucho más fácil destruir que conservar lo que se tiene. Aunque siempre haya que enderezar y corregir los defectos humanos, nuestra civilización ha llegado hasta aquí sobre la bases construidas hace muchos siglos por miles de hombres sabios como el anterior Asurbanipal y muchos más.

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