domingo, 19 de junio de 2011

Hasta el último maullido

Para empezar, les diré que aún apreciando mucho a mis padres, mis maridos, mis hijos, mis amantes y mis amigos, ninguno de ellos es capaz de ofrecer el amor con que te obsequia un perro. Como yo también he sido madre, hija, esposa, amante y amiga, sé muy bien cuan tornadizos son los amores humanos. Los perros en cambio, están libres de esos vaivenes del sentimiento. Cuando un perro te ama, eso es para siempre, hasta el último ladrido. Así es como me gusta ser amada...
Sigo con ELIZABETH VON ARNIM, así comienza su obra Todos los perros de mi vida, reciente y feliz descubrimiento, cuyo nombre de nacimiento era Mary Annette Beauchamp. Y naturalmente suscribo sus palabras con respecto a los perros, sólo tengo que recordar a Fabiola, Churri, Hada, y más recientemente Bunki y Said, todos ellos amorosos; pero parece que cuando de verdad pude elegir instintivamente me decanté por los gatos y mi experiencia con felinos es mucho más extensa. Y tengo que diferir con Elizabeth en la descripción que hace de los gatos que conoció, altaneros, distantes,fríos y poco dispuestos a complacer a los humanos. Sinceramente creo que era la influencia de la época -las personas hemos tardado mucho en tratar a los animales como iguales-, bueno, aún no hemos llegado totalmente a darles los mismos derechos que reclamamos, pero entonces era normal pensar que los animales debían estar a nuestro servicio. También porque su trato con gatos fue corto y no tuvo tiempo de comprenderlos. Todo el cariño que se recibe de un perro, lo saben los amantes de los gatos, se puede recibir de un gato, o de muchos gatos, cada uno a su manera, pero también es para siempre, hasta el último maullido

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