sábado, 7 de mayo de 2011

Los perros de Licurgo

Los años sesenta y setenta del siglo XX, a pesar de lo que algunos quieren hacer creer a las nuevas generaciones, no fueron tan malos. Recuerdo con nostalgia aquellos libros de lectura de la Escuela primaria, pública. Casi cada día leíamos relatos de vidas y anécdotas ejemplares, que hoy siguen teniéndo la misma vigencia en cuanto a ética y honestidad. Lo de menos es si fueron o no ciertas, pero eran entretenidas y nos marcaban unas pautas de valores que hoy escasean.
LICURGO, vivió en el siglo VI a.C. Hizo leyes para los espartanos que los apartaban del lujo y las cosas superfluas para dar importancia a lo esencial. En una ocasión, decía aquel libro del cole, apareció en la plaza pública con dos perros y una liebre. Le rodearon como acostumbraban para ver de qué se trataba. En un círculo cerrado, soltó a la liebre y a uno de los perros, que se dirigió a ella amistoso y se pusieron a jugar. Guardo a este perro y soltó al otro que inmediatamente persiguió y despedazó a la inocente presa.
-Ahí teneís, espartanos, la diferencia que hace la educación. El primer perro fue acostumbrado a convivir con liebres sin hacerles daño, el segundo sigue sus instintos. Ya veís que podeís hacer de vuestros hijos ciudadanos disciplinados y honrados o dejarlos a su albeldrío y creceran persiguiendo vicios, sin ningún respeto por sus conciudadanos.
Otro político que predicaba la austeridad y se la aplicaba a sí mismo.

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