lunes, 4 de julio de 2011

A veces no es lo que parece

Una tarde desde la ventana vi con asombro cómo Leo avanzaba, despacio, moviéndose como cualquier otro gato y aquello por muy normal que pareciese, en el caso de Leo, no podía ser. Tiene ya más de 10 años, pero es fuerte, corre y hasta salta con precisión y cierta altura, pero cuando anda sus tres patas lo diferencian mucho de cualquier otro gato. Ahí estaba, alguien muy similar a Leo, que no era él. Creo que esa ha sido la causa por la que no ha tenido apenas problemas para ser admitido. Naturalmente de cerca saben que no es él, creo que por su olor distinto y Kenchusi siente que es un extraño en su territorio e intenta echarlo y tienen peleas amenazadoras, pero poco importantes. Ha pasado más de un mes y aunque viene para comer y nos conoce, no permite que nadie se acerque, huye de las personas, probablemente porque no ha tenido buenas experiencias y ahora no sabe que queremos ayudarle.

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