viernes, 29 de noviembre de 2013

Y...Yaki volvió

Muy delgada, totalmente afónica, débil, hambrienta...pero ya está muy recuperada y con ganas de comer. Sus bellos ojos verdes intentan recobrar el brillo y sus movimientos aún son inseguros, pero sabemos que si se deja cuidar, volverá a ser la preciosa gatita que era. Aunque Yaki, ya no eres joven y esas escapadas a la aventura, debieran terminar. Puede que no te guste vivir en comunidad con otros, pero es lo que hay y más vale adaptarse y dejar de ser hippie, cuando aún estás a tiempo. Ya no te quedan tantas vidas y además de un sitio calentito en invierno, tienes comida y cariño. Sé lista y aprecia lo que tienes.

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