martes, 29 de diciembre de 2015

Briseida

Su apodo era Reina, porque tenía un porte majestuoso y una belleza deslumbrante, nació de una madre que no destaca precisamente por su físico, pero que es extremadamente cariñosa y canina que sigue con nosotros y con su  prudencia, creo que durará muchos años más. Brisi era selectiva y no le gustaba mucho la compañía de los otros gatos, quería mucho a las personas, pero prefería estar sola con la persona elegida, sin compartirla. Daba los mejores masajes, con esas patitas anchas y ese pelo sedoso y fuerte, que nunca dejó asomar una uña, como si no tuviese.
Era mi compañera de Yoga. Esperaba con paciencia que terminase las posturas y finalmente se colocaba encima para relajar o meditar. Con ella era mejor. Daba paz y serenidad    

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