lunes, 14 de agosto de 2017

Mi armario de remedios para el alma


Tiene varios cajones. El primero es el de las Meditaciones. Lo abro y veo varias cajitas de luminosos colores; naranja, amarilla, azul, verde , rosa, fucsia, malva, gris plata, violeta.




Hoy saco la de color verde mar. Abro la tapa y surgen las olas. De agua clara, de un transparente y verde esmeralda, con olas más pequeñas, aún más verdes, que rompen en las rocas tornándose blancas, níveas, de encaje y puntillas. Otras llegan a la dorada arena y se funden con ella en un instante mágico, para alejarse presurosas otra vez mar adentro.
Los pensamientos se unen a esas olas viajeras y se van,dejando a los sentidos hacer sus funciones, oler, saborear, mirar, oír y tocar. sentirlo todo. Estar dentro de ese mar que inunda el cerebro y desplaza todo lo que no es maresía*, salado, azul verde, sonoro y líquido. El agua dibujando el cuerpo, adaptándose, fluyendo más cerca y más lejos, movimientos sin esfuerzo, como en un baile alado se tratara. Todo son buenas sensaciones, donde los interruptores pensamientos que quieren robar la calma, se alejan. Se alejan porque si tenían algún motivo para venir a perturbar, se les mira, sí es cierto,  mi pensamiento, a veces recurrente, que estás ahí por algo, te miro, te considero y con cariño te envío al cajón de Después, de procrastinar, ya mañana, si eso,  vuelves y vemos. ahora estoy en este mar, disfrutando con todos los sentidos, aprovechando esta energía que siento mía, este placer de mar que inunda mi mente y mi cuerpo. Todo lo que me ofrece este lugar maravilloso, que recibo con agradecimiento y aprecio.


*Maresía: olor de algas, de playa, de rocío salino, olor a mar. Según el diccionario de la Naturaleza.

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