sábado, 1 de noviembre de 2008

Mas prudente es, quien experimentando todo por sí mismo, medita acerca de las acciones que serán mejores una vez hechas. También es muy meritorio quien se deja aconsejar bien, pero quien no escucha ni a sí mismo ni a los demás, es un hombre inútil. Acuérdate siempre de mi consejo y trabaja, con el fin de que el hambre te deteste y de que Deméter la de la hermosa corona, la venerable, llene tu granero. No es el trabajo lo que envilece, sino la ociosidad. Los trabajos y los días de HESÍODO unos ocho siglos a.C. Parece que fue poeta laureado en su tiempo y que conocía a Homero. En sus escritos, además de temás épicos y mitólogicos, habla de su vida -esto es lo que más me gusta de los buenos autores- que su vida sea coherente con su obra. Que podamos creer en lo que cuentan porque lo experimentaron. Lo que antes llamábamos predicar con el ejemplo. A Hesíodo le gustaba la Naturaleza como a Thoreau, y a pesar de la distancia cronológica , ambos nos enseñan Ecología cuando tanto lo estamos necesitando.

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