martes, 29 de diciembre de 2015

Leo

Y por último, nuestro Leo. Sus 15 años fueron una lección de superación y perseverancia. Nada le hizo desistir nunca. Sus tres patitas, le permitieron correr y conseguir lo que quiso. No se asustaba por nada y en los últimos tiempos cogió una afición especial a enroscarse en mi cuello, nunca le preocuparon las aglomeraciones, él sabía hacerse un sitio y desplazar a cualquiera, más fuerte, más grande o más joven. Tengo el consuelo de haber estado con él hasta el último día, cuando ya su cuerpo no aguantaba más, pero su espíritu seguía siendo el del león.

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