domingo, 17 de abril de 2016

Foto irrepetible

Este año la glicina llega tardía y aún tiene pocas flores, pero ha acudido como otras primaveras a su cita anual. Se pone hermosa, inundando todo con sus delicados colores, su delicioso aroma y su belleza intensa que disfruta del Sol. Así eran ellos, guapos y bellos como la glicina, siempre disfrutando del Sol, de la siesta, de las caricias... y duele pensar que ya no. Que ya no están, que Piecito una mañana, había desaparecido, unos meses después, se notaba la falta de Pou y luego, una triste noche de Octubre, recogí a la querida Briseida tendida en la acera, como un peluche bonito, pero sin la vida que la había hecho ser la gata especial que ella fue. Sin embargo, el llanto no nos debe impedir ver las estrellas y en las adversidades es primordial encontrar nuevos estímulos para sentir sino felicidad, paz y serenidad y entonces aparece Antígona, nuestra Goni, que si no puede borrar el recuerdo de los que ya no están, nos consuela con su carácter alegre y jovial. No se podrá hacer la misma foto, pero como tantas cosas en la vida, cuando se busca el lado bueno, se puede componer una imagen de glicina y Goni totalmente satisfactoria. En cualquier momento.

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