sábado, 17 de marzo de 2012

Los caminos del Señor son inescrutables

Los acontecimientos me llevan a esta frase de los Salmos, -creo que también aparece en Isaías-: Cuan insondables son sus caminos... o quizá más prosaicamente puedo decir: Paradojas de la vida, sin duda prefiero la Biblia, más por ser buen libro, que por religión. Y por que las cosas que ocurren en nuestra vida, aquellas que no podemos controlar, nos ponen en situaciones tan extrañas, tan inimaginables, que sin querer estoy llegando a otro tópico: La realidad supera a la fantasía. Y es en este punto cuando más se necesita la filosofía para comprender esos caminos y darse cuenta de que la mejor actitud es siempre la honestidad, la integridad, la bondad y todas las virtudes que seamos capaces de desarrollar, pues también es cierto que la mayoría de nosotros no somos capaces de mantenerlas siempre en nuestras vidas, quizá porque nos falte inteligencia para ser aún mejores aunque la intención esté ahí, pero la mayor enseñanza que indican los caminos inescrutables es la convicción de ser buena persona, siempre y con todos.

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