viernes, 28 de noviembre de 2014

Soñar despierto

Decían los norteamericanos nativos,  que mientras dormimos se ciernen sobre nosotros sueños benéficos y otros maléficos y todos esperan captar nuestra mente durante la noche. Para asegurarse los buenos sueños, además de un descanso reparador, preparaban unos Dream catchers, o Atrapa sueños, redes confeccionadas con hilos de colores y un orificio en el centro para dejar que entren los mejores sueños. Las pesadillas, grandes y feas, quedan atrapadas en la red y  con las luces del alba, desaparecen.
Tener dulces sueños no depende de nosotros, aunque tengamos el mejor atrapasueños, pero siempre nos queda soñar despiertos, imaginar y visualizar. Un prado florido, con olor a hierba fresca o una playa de arena fina con el mar de un intenso y luminoso verde-azul ...cualquier cosa está a tu alcance en ese instante, sin embargo pocas veces nos permitimos un placer tan sencillo y gratuito.
Cuando eres muy joven, sueñas porque tienes muchas posibilidades ante ti y crees que la fortuna te puede sonreír. Dejas de soñar, después de oír repetidamente que no sirve de nada.
Finalmente vuelves a soñar con las cosas que quizás nunca puedas hacer, pero ya no importa, durante la ensoñación has conseguido una felicidad fugaz, como toda felicidad, ya sabes por experiencia que ni con el mejor cazador de sueños se pueden retener los buenos momentos. Lo que sí se puede es recordarlos, imaginarlos y visualizarlos, como si fuésemos gatitos haciendo siestas.

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