martes, 14 de abril de 2015

De princesas, caballeros y rescates.

Dicen que ya no hacen falta príncipes para rescatar princesas. Que las bellas de los cuentos que esperaban en la alta y solitaria torre, la llegada de su salvador, ya no existen. Que las mujeres de hoy tenemos temple e inteligencia suficiente para vencer cualquier obstáculo. Es cierto. Sin embargo, cuando  te vi llegar con el caballo negro, con la apostura del príncipe azul y la sonrisa de noble, amable y serena, me sentí  una princesa. Rescatada y feliz
Nuestro Pou también fue rescatado un día, de su orfandad. Volvió a tener mamá el día que se acercó a nosotros, aunque no lo sabía y se escondía. No sabía que sólo queríamos acariciarlo y darle mimitos como hacía esa mamá que perdió tan pronto, que queríamos consolarlo porque nos partía el alma ese maullido triste, de bebé solito. Hoy sigue siendo casi tan salvaje como entonces, pero ya sabe que le queremos y no nos muerde, ronronea y disfruta.

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