martes, 4 de agosto de 2015

Antígona

Pou no está y cada día lo recordamos con cariño, con esa carita graciosa, de ojos rasgados acaramelados que tenía. Pero no está.
Nos consuela la chiquitina que hace tres semanas encontramos y llamamos Antígona, largo y de peso, más bien trágico, por eso, para los amigos, se queda en Goni o Gonita, porque se está poniendo rebonita.
Por la fecha que llegó, Tsipras, que preside el Gobierno griego, terminó su discurso diciendo más o menos, creo recordar, que en la situación actual, como en la Antígona de Sófocles hay algo que está por encima de las leyes humanas. Me gustaron sus palabras, aunque parece que resbalan como lluvia mediterránea sobre los gélidos eurodiputados del norte.
Leyendo la interesante novela de León Uris, Conspiración en Atenas , encuentro hermosos párrafos escritos hace 50 años:

Cada día aprendía cosas nuevas acerca de aquella extraña y maravillosa tierra de Grecia. Era el país donde había nacido el ideal que se convirtió en guía eterna, el ideal de la libertad. Grecia había sido una tierra atormentada, primero por la Naturaleza, con hambres, tempestades y terremotos y luego guerras, conquistas y luchas civiles. La sangre había corrido en abundancia, por aquella tierra, pero el griego era hombre de acero. La ultima infamia, la ocupación alemana, pasaría como todas las demás habían pasado. Como si Grecia hubiese sido condenada a probar su temple a lo largo de los siglos, por el delito de haber inventado el ideal de la libertad.
En el siglo XXI, está librando una dura batalla, con quienes se dicen amigos, pero seguro que la luz no está muy lejos y si hace falta un milagro se producirá, que para eso tienen más dioses, mitos y héroes que nadie, aunque eso sí, siempre sorteando dificultades.

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