sábado, 30 de septiembre de 2017

Melina o la esperanza

Estaba en la calle con sus hermanos y su mamá, no eran salvajes, estaban acostumbrados a la presencia humana que traía comida y evitaba a las madres recientes, tener que buscarse el sustento y pasar hambre. Aunque siempre hay que estar alerta, es lo primero que ella aprendió, hay humanos amables y otros de los que hay que huir velozmente o por lo menos tener precaución y no acercarse mucho.
La vida transcurría feliz hasta que ocurrió algo terrible. Hay un pequeño muro que hace que los felinos estén a un metro de altura, aproximadamente, una posición cómoda para ponerles comida y verlos. Extrañamente había una pequeña que no se movía en el suelo. No puede decir cómo sucedió, solo mira con carita de no entender nada, ella corría ayer mismo y ya no, seguro que sufre, pero no se le nota demasiado. Sus patitas delantera y trasera del mismo lado, están fracturadas. puede andar con dificultad, poquito.
Los veterinarios no se ponen de acuerdo, es muy pequeña, habría que operar, o no. En ello estamos. Queremos que vuelva a estar alegre, que vuelva a correr, no sé si a trepar o saltar.
Necesita también un nombre, eso es fácil, quisiéramos que fuese tan fácil curar sus pobres huesitos.

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