domingo, 2 de octubre de 2016

De estrellas y otras iluminaciones

En el año 1976, con el buen tiempo, apareció en el firmamento una estrella fugaz, tan fugaz que no pude verla, se esfumó y sólo quedó un agujero negro, de esos que hay tantos en el Universo. Quizá fue por no tener telescopio u otros medios adecuados y porque el miedo a la oscuridad, me impidió salir cada noche a esperarla.
Ahora en 2016, en el siglo de la tecnología, los planetas y satélites se han alineado de tal modo que vuelve a ser visible aquella estrella perdida. Será por Venus, por Atenea o por la diosa Fortuna, pero la luz ha convertido el agujero negro en celeste y la ilusión de que brille cada noche invade mi alma de paz y serenidad. Y de gratitud. Mis tres palabras favoritas en este momento.

2 comentarios:

Jose López Martinez dijo...

Increíblemente hermoso, me alegro por ti y por la estrella, que el reencuentro perdure en el tiempo.

Jose López Martinez dijo...

Increíblemente hermoso, me alegro por ti y por la estrella, que el reencuentro perdure en el tiempo.